Durante los meses de verano, los horarios sobre los que nos regimos el resto del año se vuelven más flexibles o directamente desaparecen mientras disfrutamos de nuestros merecidos días de vacaciones en la playa, en el campo o viajando por el mundo. Esta variación de la rutina, junto a las altas temperaturas y la mayor oferta de planes de ocio provoca que de julio a septiembre dejemos las rutinas deportivas aparcadas a un lado. Pero ha llegado el momento de volver a la carga con los entrenamientos, no solo por los múltiples beneficios que nos aportan a nivel físico y psicológico, si no porque, aunque muchos no lo crean, el deporte puede ser un gran aliado para volver a la rutina con energía y sin estrés. Hoy en el blog Vive Los Alfares te dejamos 7 consejos para volver al deporte después del verano. 3, 2,1… ¡empezamos!

Tómatelo con calma y paciencia

Tanto si practicabas deporte de forma habitual y lo habías dejado aparcado durante el verano, como si vas a aprovechar septiembre para empezar a llevar una vida más activa, es importante que no pretendas comerte el mundo en un día. Aunque es normal que la motivación sea muy alta al principio, debes ser consciente de que el cuerpo necesita un ligero período de adaptación. Procura que las primeras sesiones tras una etapa de inactividad no superen los 45 minutos, si no lo único que conseguirás serán unas dolorosas agujetas que te impedirán moverte durante un par de días.

Márcate unos objetivos realistas

Después de una temporada sin apenas practicar actividad física, no podemos esperar que a la primera semana se empiecen a notar los resultados. Es muy importante ser consciente de que el cuerpo debe volver a coger el tono muscular de forma progresiva, y tenerlo siempre presente, sobre todo al principio.  Son muchos los estudios que dicen que el cuerpo tarda como mínimo 21 días en adquirir un hábito, por ello y para no desmotivarse al primer intento, lo más recomendable es comenzar fijando pequeños pero importantes logros.

Olvídate del típico ‘quiero perder 5 kilos en un mes’ o ‘quiero correr mi primera 10k antes de que acabe el año’, y céntrate en ser capaz de realizar durante un mes y de forma constante algún tipo de actividad física. Cuando lo hayas superado, será el momento de marcarse nuevos objetivos más ambiciosos a medio plazo.

Elige una actividad que te motive

Uno de los factores clave para no abandonar el deporte a la primera de cambio es encontrar una actividad o disciplina que te motive y con la que te diviertas. El objetivo fundamental para no saltarse ninguna sesión es luchar contra el aburrimiento. Ya sea en un gimnasio o por tu cuenta, el comienzo del curso es un buen momento para probar nuevas opciones para ponerse en forma. Clases de yoga, zumba, iniciación al running, boxeo, natación, crossfit, spinning, patinaje… Existen multitud de opciones entre las que elegir, tan solo tienes que buscar la que me mejor se adapta a ti.

Reserva tiempo para entrenar

No solo debes destinar parte de tu tiempo libre a practicar deporte, si no que estas actividades deben ser una prioridad para ti. El ejercicio físico es vital para gozar de buena salud y fundamental para mantener tanto el bienestar físico como el mental. El mes de septiembre es una buenísima oportunidad para incorporar hábitos saludables en tu vida, así que trata de bloquear en la agenda el tiempo necesario para cumplir con tus objetivos de rutina deportiva. Aunque siempre pueden surgir compromisos ineludibles, es importante que respetes y cumplas el tiempo que has establecido para hacer ejercicio. No vale con marcarlo en el papel, hay que ponerlo en práctica.

Se constante

Este es quizás el punto más complicado de todos, y en consecuencia, el más importante. Sabemos que es al principio cuando más cuesta adaptarse a una rutina deportiva por muchas razones: los resultados esperados no se muestran de forma inmediata, al no estar acostumbrado el cuerpo se cansa antes… Pero como el resto de las cosas importantes en la vida, esto tampoco se consigue en un día. El esfuerzo y la constancia serán los mejores aliados para alcanzar tus metas, sean las que sean, así que ármate de paciencia y comienza despacio, para ir progresando de menos a más a medida que pasen los días.

Complementa el deporte con una dieta equilibrada

De la mano del descontrol de horarios, en verano, también viene el auténtico descontrol de la alimentación. Viajes, comidas en familia, cenas con amigos, fiestas o excursiones son algunos de los motivos por los que durante la temporada estival tendemos a excedernos y a no seguir una dieta del todo equilibrada. Incluso es probable que un par de kilos de más se hayan instalado en tu cuerpo debido a estas licencias que nos concedemos durante las vacaciones, pero si combinas una rutina deportiva con una alimentación sana y variada, volverás a tu estado normal en poco tiempo.

Intenta disminuir el número de comidas fuera de casa, reduce la ingesta de azúcares y grasas y elige menús variados, saludables y ricos en nutrientes. Además, es recomendable también incrementar la ingesta de agua y otros líquidos para contar con una óptima hidratación que te ayude en la realización del ejercicio físico.

 

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