Prepara tu piel para el verano

Llevas todo el invierno soñando con ello: una piel dorada, luminosa y radiante. Pero tras varias horas bajo los rayos del sol, lo que te encuentras ante el espejo no es únicamente un bonito bronceado: pecas, lunares, quemaduras y rojeces pueden -y suelen- aparecer en la piel en la época estival.

Estamos en la temporada en la que la piel sufre más que nunca y necesita productos especiales. Así que no le des vacaciones a tu rutina de belleza, hoy en Vive Los Alfares te damos 6 tips sencillos para preparar tu piel para el verano.

Limpia la piel de forma adecuada

El contacto constante con el sudor y el incremento de la polución durante esta época del año hacen que la piel se enfrente a bacterias y partículas que la irritan. Los poros se obstruyen y aparecen los odiados puntos negros y los granitos.

Para evitarlos, debes seguir una rutina diaria de limpieza, especialmente si te maquillas a diario. Vamos a comenzar por lo que no debes hacer: utilizar un jabón normal para limpiar la piel del rostro, ya que su pH podría resultar demasiado agresivo para esta zona. Opta por aguas micelares, leches limpiadoras suaves y por geles espumosos específicos. Estos productos dejarán tu piel fresca, limpia y sin tiranteces.

La exfoliación es para el verano

La exfoliación es un must para preparar la piel en verano, no solo ayuda a deshacernos de las células muertas y las impurezas, sino que favorece la circulación, dejándonos como resultado una piel luminosa y lista para recibir tratamientos hidratantes.

Una de las mayores dudas en cuanto a la exfoliación es con qué frecuencia se debe realizar, la respuesta, como para casi todo es “depende”. Deberás tener en cuenta tu tipo de piel: mientras que las pieles sensibles y secas se recomienda cada 15 días, para las grasas y mixtas se puede realizar una vez por semana.

Recuerda que antes de la exfoliación debes seguir tu rutina de limpieza normal y a continuación aplicar el producto exfoliante con los dedos, realizando pequeños círculos durante un par de minutos.

Encuentra tu factor de protección

Tu bolso y la crema de protección solar deberán ser inseparables estos meses. Si aún no usas crema de protección solar a diario, deberías saber que la principal causa de envejecimiento prematuro de la piel es la exposición al sol.

Para encontrar tu factor de protección ideal, ten en cuenta dos factores: el color de tu piel y su tendencia a la aparición de manchas. Para la piel del rostro deberás escoger una crema específica que nunca debería bajar del factor 20 y no olvidarte de renovar el producto cada poco tiempo, sobre todo tras bañarte en el mar o en la piscina.

No olvides que algunos problemas se acentúan con el sol

Puede que el estrés de la oficina ya no esté afectando a tu eccema, pero las radiaciones pueden agravar ciertas patologías de la piel. Si padeces rosácea, psoriasis o dermatitis, tu factor de protección no debería bajar del 30, mientras que las gafas de sol y los gorros serán tus aliados para proteger tu piel.

Asimismo, si estás tomando algún tipo de medicamento o aplicando algún tratamiento específico, no olvides consultar con tu dermatólogo si estos pueden provocar fotosensibilidad, ya que la exposición al sol podría provocar una reacción alérgica.

3 palabras: hidratación, hidratación e hidratación

Estarás harto de escuchar y comprobar que la playa cansa, ¿sabes cuál es el verdadero motivo? La deshidratación provocada a partes iguales por el sol y el salitre. No, no vas a encontrar un oasis en la piscina donde el cloro también deshidrata, ni en la ciudad donde el termómetro sigue marcando 40 grados a la sombra. La piel es una de las primeras partes del cuerpo en darse cuenta de esta carencia de agua.

En verano cambia tu crema hidratante por una de textura ligera o en versión gel, evita los productos oleosos que aportan demasiada grasa y apuesta por productos con base de agua. Si quieres un extra de protección, puedes añadir unas gotas de sérum con ácido hialurónico a tu tratamiento hidratante o bien acudir a aceites naturales como el de lavanda, el de almendras o el de jazmín, que ayudan a reparar la piel y a darle un aspecto más elástico.

La belleza está en el interior (también la de tu piel)

Para alargar la vida de tu bronceado y sobre todo, para mantener la salud de tu piel deberás añadir a tu lista de la compra varios alimentos con grandes beneficios para la dermis.

Una apuesta ganadora en tu carro de la compra son aquellos alimentos que incluyen vitaminas C y E, dos potentes antioxidantes que previenen el envejecimiento prematuro de la piel y fomentan que esta tenga un aspecto luminoso, ¿dónde encontrarlas? En frutas y verduras como el brócoli, las espinacas, la papaya, las almendras o los arándanos.

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